Miguel Ángel Esteve Selma. Profesor Ecología. Universidad de Murcia.

El Gorguel: un nuevo atentado ecológico y social.

Un proyecto como la dársena portuaria del Gorguel intensificará la degradación de la zona, comprometerá el futuro de la regeneración de la Bahía de Portmán, y truncará sin lugar a dudas las limitadas expectativas que se vislumbran de poder diseñar un nuevo modelo armonioso entre la actividad económica, el desarrollo legítimo de la población local, el medio ambiente y el patrimonio cultural.

Portmán y El Gorguel son la expresión de una injusticia social y ambiental secular. Varias generaciones de nuestros mejores hombres y mujeres han sido obligados a malgastar su existencia en una explotación profunda de sus riquezas naturales y de sus propias vidas, mermadas por las condiciones laborales inhumanas y las enfermedades. Un malgasto sin sentido de sus vidas y un expolio abusivo de los recursos naturales y del paisaje, herido de muerte durante décadas en aras de unos pocos beneficiarios ajenos.

Portmán y El Gorguel, son acreedores de una deuda histórica social y ambiental, deuda que no puede pagarse con un nuevo macroproyecto como la Dársena de Contenedores del Gorguel. Esta deuda sólo puede saldarse con la regeneración de la bahía de Portmán y la Sierra Minera, con un uso inteligente no depredador de las oportunidades económicas de este segmento excepcional en calidad paisajística de la costa murciana, y, en cualquier caso, con un respeto máximo a la riqueza natural y cultural que aún persiste, que es mucha y significada con distintas figuras de protección y catalogación (LIC, ZEPA, LIG, BIC) por todos los centros directivos competentes en conservación de la naturaleza y el patrimonio cultural.

Efectivamente, las obras proyectadas en el Gorguel aterrarán irreversiblemente dos calas completas y afectarán a unos 330 hectáreas de fondos marinos en recuperación ecológica, con hábitats protegidos. Modificarán severamente la dinámica litoral y la calidad de las aguas de toda la célula costera, alterando las condiciones de base de la Bahía de Portmán. Se verán afectados los seis hábitats ecológicos más relevantes del área emergida objeto de tutela internacional, con la pérdida y degradación de unas 125 hectáreas, se extinguirá el 40% de la población de rapaces del área, todas ellas amenazadas, se eliminarán un contingente estimado de 4500 ejemplares de flora protegida, se degradará gravemente el Lugar de Interés Geológico de la Ventana Tectónica de Cola de Caballo y se devaluará de forma significativa el BIC propuesto como sitio histórico para Sierra Minera, afectando a más de 25 elementos patrimoniales de tipo arqueológico y minero-industrial.

La propuesta del Macropuerto del Gorguel supondrá, por tanto, una pérdida grave en los distintos valores ambientales reconocidos internacionalmente por la Red Natura 2000, así como un severo desinterés por el excepcional patrimonio geológico e histórico que atesora la zona, como es reconocido por todos los expertos y administraciones dedicadas a su valorización y tutela. Pero conllevará, sobre todo, un coste de oportunidad al apostar por un proyecto muy agresivo ambientalmente y profundamente comprometedor de las opciones de futuro de su vecina inmediata, la bahía de Portmán. Todo ello, expresión de un nuevo acto de desprecio por el patrimonio, el desarrollo sustentable y nuestro propio acervo cultural por parte de las administraciones promotoras: autoridad portuaria, ayuntamiento de Cartagena y administración regional.

Pidamos a estas administraciones que rectifiquen y superen su hipocresía, insensibilidad y miopía social y ambiental y aprendan de casos anteriores como Puerto Mayor, en los que se les ha sacado las vergüenzas con la posición contraria y el expediente correspondiente de la Unión Europea por incumplimiento de cuatro requisitos de naturaleza jurídico-ambiental, tras una denuncia de Ecologistas en Acción. Agradecemos al ayuntamiento de La Unión su postura inequívoca contraria al proyecto del Gorguel y exigimos sentido común, coherencia y responsabilidad a la administración central, para que ejerza sus competencias y frene definitivamente esta nueva locura. Portmán y El Gorguel se merecen un nuevo modelo de desarrollo sensible en extremo con el patrimonio natural, paisajístico y cultural. Esa es la única senda posible hacia la sostenibilidad en este extraordinario paraje costero. Seamos inteligentes por una vez.